Para evitar caer en simplismos o parches que caducan a mediano plazo, la reforma al sistema de seguridad social debería ser discutida en profundidad por un amplia representación de los involucrados. El intercambio tendría que abordar múltiples frentes, y si bien puede ser acertado valerse de experiencias internacionales, la realidad nacional debería primar como evidencia. Hace una semana se reunieron en la sede de la calle Jackson unos 50 dirigentes sindicales, miembros del Secretariado Ejecutivo y de la mesa representativa del PIT-CNT, con el objetivo de compartir insumos en relación a la seguridad social. En esta instancia, el Equipo de Representación de los Trabajadores en el Banco de Previsión Social (BPS) adelantó una propuesta de agenda y arquitectura del futuro diálogo.

La propuesta del PIT-CNT es de un diálogo social como “mecanismo de consulta, solución de controversias y de acuerdo para la definición de políticas públicas”, ya que establecen que se trata de “el más idóneo para buscar acuerdos que otorguen estabilidad y legitimación social a los cambios a aplicar”.

En base a las dos reformas de este siglo, de 2008 y 2012, sugieren que la instancia de diálogo sea “convocada y liderada” por el Poder Ejecutivo, y que debería ser este el que brinde en primera instancia un panorama general del sistema e incluso proponga los temas que a su juicio deberían tratarse, sin perjuicio de los que propongan otros. Luego, dividir los temas en mesas, que deberán contar con apoyo técnico para la tarea, y, con estos acuerdos primarios, pasar a una mesa ejecutiva en el que se tratarán en mayor grado de detalle las propuestas en las que haya habido acuerdo o que sean compartidas por una gran mayoría, para finalmente elevar un documento final en el cual figurarán los acuerdos sobre medidas a tomar.

El abogado Gabriel Salsamendi, integrante del equipo de representación, sostuvo que, si bien las decisiones que se tomen en un diálogo de esta naturaleza no obligan a los actores políticos, “esto no quita el carácter resolutivo a las instancias de diálogo”. El tiempo corre y si bien son temas que requieren de un debate sin prisa, consideró que “a nadie escapa que si una reforma importante no se sanciona dentro de la primera mitad del período de gobierno, luego tiene muchas menores posibilidades de ser aprobadas”.

Esbozo de agenda

Por su parte, Hugo Bai, también integrante del equipo, pasó a números el contexto. En los últimos cuatro años se perdieron casi 50.000 empleos y en el mismo período, la reducción de puestos asalariados cotizantes al Banco de Previsión Social (BPS) fue de 26.400. Naturalmente, este descenso en los ingresos del BPS, sumado a un gasto en prestaciones creciente, producto de una necesaria ampliación de la matriz de protección social, exigió un incremento de la asistencia financiera del Estado. En 2017 la asistencia financiera fue de casi 650 millones de dólares –1,1% del Producto Interno Bruto (PIB)–, y se proyecta que en 2019 pueda superar los 800 millones. Por otro lado, las proyecciones demográficas sumadas a los cambios en el mundo del trabajo indican que la situación financiera se tensionará aun más en las próximas décadas, producto de una caída en la relación activo/pasivo.

El debate sobre el sistema debería tocar, para los trabajadores, los siguientes parámetros: la edad mínima de retiro, el período de cotización, el período de referencia para el salario básico de jubilación, la tasa de reemplazo y la tasa de aporte. También los niveles mínimos y máximos de jubilación, la indexación de pasividades por Índice Medio de Salarios (IMS) que calcula el Instituto de Estadística, la indexación del historial de contribuciones por IMS, y los topes salariales para contribuir al sistema y de distribución entre pilares.

Bai estableció que “el diálogo debería incorporar una mirada amplia sobre toda la matriz de protección social y su interacción con el entorno laboral, económico y demográfico”, y cuestionar “el mantenimiento de cajas [Profesional, Bancaria, Notarial, Militar y Policial] en detrimento de un avance hacia mayor centralización del sistema”. También propuso avanzar a un “concepto de seguridad social universal que trascienda a un seguro contributivo” y agregó que “en el marco del pacto social que representa un sistema de protección social, es necesario reconocer que los impuestos aportados por Rentas Generales previstos en la legislación son una fuente de financiamiento tan válida y genuina como las cotizaciones”. Por otro lado, se diferenció la introducción de capitalización (total o parcial) de las cuentas de ahorro individual gestionadas por las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional, ya que la primera puede considerarse “un mecanismo útil para generar una redistribución intergeneracional en favor de las generaciones futuras”.

Consideraciones políticas

El director en representación de los trabajadores en el BPS, Ramón Ruiz, dijo que la central busca, “en año de campaña electoral, tener un compromiso claro con respecto a la voluntad que hay de convocar a un diálogo nacional de seguridad social”. “Al menos unas señales”, acotó. Dijo que la forma tiene que ser “integral” y que “resultan tan importante las instancias de diálogo como la de resolución”. “No podemos no marcar eso, porque sino el diálogo puede quedar sin concretarse ya que no eran vinculantes”, advirtió.

Dijo también que la central mantendrá a “fines de julio y agosto” un “intercambio –no un debate– con los candidatos” a la presidencia que surjan de las elecciones internas en junio sobre “cómo se imaginan la seguridad social del futuro”, porque la mirada “debe contemplar más allá de la coyuntura con el objetivo de dar respuesta a los desafíos de mediano y largo plazo”. La central comenzará a elaborar propuestas en el segundo semestre del año “porque los trabajadores queremos llegar a marzo del año que viene lo mejor preparados posible”.

Ruíz enfatizó que el BPS “no está en crisis” y descartó que exista un problema de gestión interna, ya que “desde el año 2000 los gastos de gestión son cada vez menores en relación a los ingresos del banco”. “Queremos dejar claro esto porque si vamos al diálogo partiendo de que la seguridad social está a punto de estallar, estamos condicionando los resultados por adelantado”, concluyó.

Hoy en conferencia de prensa a las 11.00, en el Centro de Estudios del BPS, el equipo presentará su propuesta de manera abierta.