Existe un círculo vicioso en la industria local que está trancando la potencialidad innovadora de las empresas del sector. Debido al reducido tamaño del mercado uruguayo, muchas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) sostienen que para innovar necesitan rentabilizar la inversión con mayores ventas y apostando a la exportación, pero, por otro lado, consideran que exportar se necesita valor agregado. De acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), sólo 27% de las empresas del sector llevan a cabo alguna actividad de innovación, y desde la Cámara de Industrias estiman que el atraso es notoriamente mayor entre las mipymes. En la búsqueda de revertir esta tendencia, se lanza hoy Impulsa Industria, un programa de la gremial y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) que apuesta a lograrlo mediante el desarrollo de capacidades y una mayor asociación entre las empresas. Sobre este programa y las dificultades del sector, conversó con la diaria la jefa del Centro de Gestión Tecnológica de la Cámara de Industrias, Carola Saavedra.

Impulsa Industria surge del análisis del contexto industrial, y se propone “dar un paso más en sofisticar los servicios, mejorarlos, desarrollar nuevas capacidades y atender de mejor forma a las empresas”, explica Saavedra. “Hemos hecho un esfuerzo grande en comprender cuáles son las principales trabas de las mipymes, con foco en la innovación”, y se identifican cuatro, “o al menos, cuatro que se repiten”, advierte. Se trata de la dificultad de acceso a la información; la falta de recursos humanos capacitados y formados para encarar los procesos de innovación; la magra capacidad para generar proyectos con otras empresas o actores del medio, y el reducido tamaño del mercado. Para Saavedra, esto no es nuevo, sino que se constituye como “una tendencia histórica que debemos superar”.

El programa

Se propone fomentar la innovación mediante la generación de nuevos proyectos y productos, la mejora de productos, procesos industriales y canales de venta y acceder a nuevos mercados. “Ya hay una serie de instituciones, públicas y privadas, trabajando en esto, por eso este proyecto busca apalancar y generar sinergias con las existentes; ayudar a la industria a avanzar a partir de las que consideramos que son las capacidades del sector para hacerlo”, precisa Saavedra.

Para lograrlo, se habilitarán dos caminos: por un lado, el desarrollo de nuevas capacidades en las empresas que profesionalicen su gestión; y por otro, la estimulación de las capacidades asociativas, tanto a través de un vínculo más cercano entre ellas como entre otros actores del sistema nacional de innovación del ecosistema industrial, como grupos de investigación, diseñadores, estudiantes universitarios, expertos de diferentes disciplinas; lo que se conoce como “innovación abierta”.

El primero de los dos se posibilitará mediante talleres, capacitaciones, asistencias técnicas personalizadas y “antenas de información”. “Vamos aumentando en grados de complejidad: desde talleres más masivos en cuanto a gente y cortos en términos de duración, a una capacitación que implica un mayor esfuerzo de quienes la toman y dura más tiempo, y, por último, a una asistencia técnica personalizada de expertos con la empresa”, explica Saavedra. De momento se prevén 33 talleres, 38 capacitaciones y 220 asistencias. En cuanto a las “antenas de información”, se dispondrán para los sectores de elaboración de alimentos y de materiales de construcción. Se trata de una web que sigue las tendencias tecnológicas, comerciales y normativas del sector a nivel global. “Si ves lo que pasa en el mundo, podés, en base a la situación actual de la empresa, actuar para cerrar esa brecha”, agrega la economista.

Foto del artículo ''

Sobre la asociatividad, se proponen 12 encuentros de negocios, cuatro misiones comerciales tecnológicas, y en paralelo, servicios conjuntos entre las empresas.

A su vez, esta generación de vinculación y capacidades se constituye a partir de cinco objetivos específicos. Por un lado, la creación de la primera aceleradora de empresas industriales, para aquellas en formación. Se incluye, además de capacitación y asistencia técnica, mentoría con otros empresarios y la posibilidad de un apoyo extra como inversión por parte de estos. “Que un emprendedor con algún producto congelado y sin acceso a camiones de frío se vincule con alguna empresa que los disponga y pueda ayudarlo en la distribución. O en la misma línea, conectar a aquellos que necesitan cierta maquinaria con una empresa con capacidad ociosa que se la alquile o preste”, pone como ejemplo Saavedra.

También se disponen tres servicios de innovación: las células de innovación, a partir de un espacio de intercambio de las empresas con estudiantes de la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec) –y posiblemente de UTU, también– para trabajar la creatividad y generar ideas de proyectos validadas por los alumnos; la gestión de la innovación de forma sistemática dentro de la empresa, mediante la determinación de una cadena que cubra el proceso desde la generación de una idea, su selección y priorización, el equipo y las líneas estratégicas que se trabajarán hasta los resultados de la innovación; y el pasaje hacia la industria 4.0, relacionado con la inteligencia artificial, por medio de un acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina para desarrollar una metodología de diagnóstico e identificar oportunidades de digitalización en las empresas, y posteriormente un plan de acción.

Por último, “el más ambicioso” según Saavedra, es trabajar a medida de la realidad de la empresa o sector. “Normalmente los instrumentos que desarrollamos son horizontales, independientes del sector de actividad, pero desde hace dos años se trabaja en servicios de apoyo atendiendo las demandas de cada rama industrial”, cuenta.

¿Para quiénes?

Saavedra sostiene que existe una correlación positiva entre el tamaño de las empresas y las actividades de innovación realizadas, por eso se apunta a las mipymes, que a diferencia de las grandes “no cuentan con una gestión profesional ni disponibilidad de recursos internos para aprovechar oportunidades, así como capacidades de absorción de conocimiento”. “Es un público que, normalmente, está más aislado, no conoce los instrumentos de apoyo, entonces la idea es que se focalice en estas”, agrega.

La meta está puesta en alcanzar 700 empresas –“al menos”– acota la economista de la Cámara de Industrias, quien sostiene que si bien “está la capacidad para llegar a una mayor cantidad, también se pretende que cada empresa utilice más de un servicio de manera de que se genere un apoyo integral”.

El programa está disponible tanto para empresas socias como no socias, y a diferencia de otros instrumentos, no se accederá por un proceso de selección, sino “de llegada”. Para esto, los canales serán a través de la web impulsaindustria.com.uy y redes sociales como Facebook, Twitter, LinkedIn y Pinterest.

Entre los resultados esperados, Saavedra comenta que además de la generación de una red de apoyo, se pretende generar “un acercamiento de más industrias”, y establece que esto se va a medir por el desarrollo de capacidades y la generación de alianzas con otros actores.

El proyecto arrancó en octubre y está en la etapa preparatoria. Durante los últimos meses se trabajó en desarrollar la metodología con el INTI de Argentina y la Universidad de Guadalajara de México. La primera actividad será una capacitación –ya está pautada para abril–, y otras diez se desarrollarán a partir de mayo.