Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2017 había en el mundo 258 millones de migrantes internacionales, 234 millones de migrantes en edad de trabajar (mayores de 15 años) y 164 millones de trabajadores migrantes. Estos datos aparecen en el informe Estimaciones mundiales de la OIT [Organización Internacional del Trabajo] sobre los trabajadores y las trabajadoras migrantes, elaborado por el Servicio de Migraciones Laborales, el Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad, y el Departamento de Estadística de dicha organización. La OIT define como “migrantes internacionales” a las personas “nacidas en el extranjero (o a los ciudadanos extranjeros cuando no se dispone de información sobre el lugar de nacimiento)”, “migrantes en edad de trabajar” a un “subconjunto de la categoría “migrantes internacionales”, y “trabajador migrante” a las “personas migrantes internacionales en edad de trabajar o mayores que están empleadas o desempleadas en el país de residencia en que se encuentran”.

Los migrantes en edad de trabajar son 4,2% de la población mundial de 15 años o más, mientras que los trabajadores migrantes constituyen 4,7% del total de trabajadores. Comparativamente, entre 2013 y 2017 hubo un aumento de 11% en la cantidad de migrantes internacionales, de 13% en el número de migrantes en edad de trabajar y de 9% en la cantidad de trabajadores migrantes.

Sexo

El informe establece que entre los trabajadores migrantes hay 95,7 millones de hombres (58,4%) y 68,1 millones de mujeres (41,6%), y estima que esto podría atribuirse a que entre los migrantes internacionales en edad de trabajar hay mayoría masculina (54,2%), algo que también ocurre entre la población activa (75,5%). “Además, entre 2013 y 2017 la proporción de hombres entre los trabajadores migrantes pasó de 55,7% a 58,4%, en consonancia con el aumento del porcentaje de hombres entre los migrantes en edad de trabajar de 51,9% en 2013 a 54,2% en 2017. Al mismo tiempo, se observa un descenso de la proporción femenina entre los trabajadores migrantes: de 44,3% en 2013 a 41,6% en 2017”, se informa.

Edad

Por grupos de edad, se observa que los trabajadores migrantes jóvenes (de entre 15 y 24 años) son 8,3%, los de más edad (65 años o más) son 5,2%, mientras que los adultos en edad de trabajar constituyen el 86,5%. “El hecho de que la inmensa mayoría de los trabajadores migrantes sean adultos en edad de trabajar indica que algunos países de origen están perdiendo el segmento más productivo de sus trabajadores, lo que podría tener un impacto negativo en su crecimiento económico. En cambio, los países de destino se benefician de la llegada de trabajadores en edad de trabajar en tiempos de una presión demográfica cada vez mayor. Sin embargo, cabe señalar que la emigración de personas en edad de trabajar puede ser una fuente de remesas para los países de origen (OIT, 2016a)”, sostiene el informe.

Ingreso

De los 164 millones de trabajadores migrantes, 111,2 millones (67,9%) están empleados en países de ingreso alto, 30,5 millones (18,6%) en países de ingreso mediano alto, 16,6 millones (10,1%) en países de ingreso mediano bajo y 5,6 millones (3,4%) en países de ingreso bajo. Tomando al total de trabajadores, los trabajadores migrantes son 18,5% de la población activa de los países de ingreso alto, pero sólo entre 1,4% y 2,2% de esta en los países de ingreso bajo. “La proporción relativamente alta de migrantes en la población activa de los países de ingreso alto puede deberse a: a) la mayor concentración de migrantes en esos países y b) la tasa de participación laboral de los migrantes considerablemente más alta en esos países, estimada en el 71,9% en comparación con el 58,1 por ciento de la de los no migrantes”, destaca el trabajo de la OIT.

El informe también hace notar que “la composición general de género de la población de trabajadores migrantes en los países de ingreso alto se corresponde con la de la población mundial de trabajadores migrantes”, y que en los países de ingreso bajo y de ingreso mediano bajo “esta composición es más favorable a los hombres”.

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Además, infiere que, en comparación con los hombres, “las mujeres migrantes tienen una tasa de actividad inferior, y que esta varía según el grupo de países clasificados en función de su nivel de ingresos”. “Lo primero podría deberse a la mayor probabilidad de que las mujeres emigren involuntariamente y a la relativa mayor dificultad de movilidad. En cambio, la mayor variación en la participación podría deberse a la naturaleza selectiva de la migración. A diferencia de las conclusiones extraídas para los países de ingreso alto, las tasas de participación laboral de los no migrantes son más altas que las de los migrantes de los países de ingreso bajo (75,2% frente a 68,5%). Esto puede atribuirse potencialmente a la mayor generalización del empleo informal entre los migrantes (OCDE/OIT, 2018)”, considera el informe sobre el asunto.

El trabajo comprobó, además, que los adultos en edad de trabajar “tienen más probabilidades de emigrar a países de ingreso más alto que a países de ingreso más bajo, tal vez por las mayores oportunidades de empleo” que existe en los primeros, y que se llegó a esta conclusión en el caso de los trabajadores migrantes en edad de trabajar. “De 2013 a 2017, la concentración de trabajadores migrantes en los países de ingreso alto se redujo del 74,7% al 67,9%, mientras que la proporción en los países de ingreso mediano alto aumentó; ello indica una variación del número de trabajadores migrantes de los países de ingreso alto a los de ingreso bajo”. Para la OIT, este incremento puede atribuirse al desarrollo económico de algunos países de ingreso bajo, en particular si esos países están muy cerca de los países de origen de los migrantes, y “hay estrechas redes sociales entre el país de origen y el de destino de los migrantes”.

El informe indica que la proporción de trabajadores migrantes en la población activa de los países de destino aumentó en todos los grupos de ingresos, pero no en los países de ingreso mediano bajo. En los países de ingreso alto “se observó una disminución” de la cantidad de trabajadores migrantes “junto con una mayor participación laboral a raíz de la fuerte caída de la de los no migrantes debido a una serie de factores, como los cambios demográficos, tecnológicos y de las políticas de inmigración, entre otros factores”.

Por regiones

60,8% de los trabajadores migrantes se encuentra en tres subregiones: América del Norte (23,0%), Europa (23,9%) y los Estados Árabes (13,9%). La subregión con la mayor proporción de trabajadores migrantes en relación con el total de trabajadores son los Estados Árabes (40,8%), América del Norte (20,6%) y Europa (17,8%). “En 9 de las 11 subregiones, la tasa de actividad de los migrantes es superior a la de los no migrantes. La mayor diferencia se da en los Estados Árabes, donde esa tasa (del 75,4%) es considerablemente superior a la de los no migrantes (42,2%), seguidos de Europa (diferencia de 17 puntos porcentuales)”, se señala. El informe concluye que estas estimaciones son un poco más bajas que las de 2013. “Según las estimaciones, la participación laboral de los migrantes en todas las regiones en 2017 fue muy similar a la de 2013, con un aumento máximo del 1% en todas las regiones, salvo en los Estados Árabes y en Europa” (5,2 y 1,4 puntos porcentuales, respectivamente). “La demanda de trabajadores (hombres) en los Estados Árabes explica el fuerte aumento de la proporción de trabajadores migrantes en esa región. Muchos de estos trabajadores son trabajadores manuales pertenecientes principalmente al sector de la construcción. Ahora bien, otros posibles determinantes del aumento de la elevada proporción de trabajadores migrantes pueden ser el aumento de la demanda de trabajadores domésticos, tanto de hombres como de mujeres, así como de trabajadores migrantes en el sector de la hotelería”, concluye el informe.